En su medio milenio, la ciudad de Camagüey, ha conquistado por derecho de historia y generaciones símbolos que la identifican como son: sus calles, plazas, iglesias, monumentos, escudo y los tinajones. A 500 años de la fundación de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe, la provincia es conocida no solo como la tierra del Mayor sino como la ciudad de los tinajones. Símbolo de nuestra ciudad son los ventrudos tinajones cuya imagen en parques, museos y casas anuncian la presencia lugareña.

El tinajón, recipiente de barro cocido tiene su historia. Fueron los andaluces quienes se dieron a la tarea de buscar como almacenar agua cuando conquistaron la villa, diestros en el manejo de la alfarería y aprovechando el barro de excelente calidad que abundaba en las tierras arcillosas elaboraron primero sencillas tinajas, luego, otras de mayor tamaño hasta encontrar el equilibrio justo. Según las crónicas, en el siglo pasado todas las viviendas aunque contaran con pozos y aljibes tenían un tinajón de uso doméstico, pues el agua se mantenía fresca y no sufría descomposición. Así existen leyendas que versan a su alrededor como la de los soldados de las guerras por la independencia escondidos dentro de ellos para no ser descubiertos o los novios que lo usaban como escondite para poder ver a sus prometidas, también se dice que el que toma agua de tinajón se queda en este terruño. No hay visitante que como recuerdo se lleve un pequeño tinajón el cual es orgullo de todos los camagüeyanos porque forma parte de nuestra identidad.