Las plantas juegan a las escondidas

(Rayneris Sánchez Capote, 2017-03-16 17:24:55)

Jugar a las escondidas es cosa que hacen algunas plantas. Una palma de mediano tamaño con el complicado nombre científico de Coccothrinax rígida se mantuvo oculta del ojo humano durante 153 años, hasta que se mostró a un grupo de investigadores durante el 2014. Los científicos tuvieron que adentrarse en las serranías de Sagua de Tánamo y revisar los más diversos rincones. Ella es parte de más de 40 especies endémicas descubiertas y redescubiertas para la ciencia tras considerarse extintas en el territorio holguinero, porque no se observaron en un periodo superior a los 80 años. A curiosidades como las descritas se tiene acceso en el Jardín Botánico de Holguín. Sus calificados especialistas han acometido en los últimos tres años proyectos investigativos relacionados con los valores de la peculiar flora de la región norte de la provincia. Lamentablemente esa vegetación autóctona está afectada por la actividad humana, esencialmente la minería, la explotación forestal y la ganadería, señala el máster en Ciencias Wilber Carmenate Reyes, director de la entidad científica. «En esa área es importante localizar las plantas por medio de estudios dirigidos a establecer el número de ejemplares, su estado y las amenazas que enfrentan. Nuestra tarea consiste en proporcionar herramientas para la adopción de medidas». Fruto de las indagaciones científicas es la inclusión de 450 especies en la Lista Roja de la Flora de Cuba. El joven investigador José Luis Hechavarría puntualiza que la categorización se corresponde con la metodología de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Las expediciones a las zonas donde habitan las plantas están integradas por grupos multidisciplinarios del Centro de Investigación y Servicios Ambientales y Tecnológicos de Holguín, al que pertenece el Jardín Botánico. Por eso es frecuente la interacción con la Estación de Investigaciones Integrales de la Montaña, asentada en Pinares de Mayarí. «También se ofrecen servicios de información ambiental a las entidades que los soliciten. Les realizamos inventarios florísticos e investigaciones sobre conservación e identificación de especies», comenta la máster en Ciencias Raima Cantillo Andabol. La labor educativa para proteger el entorno mantiene constancia, agrega la jefa del Departamento de Investigaciones. «Hoy se intensifica en la Sierra de Nipe, en los asentamientos de Pueblo Nuevo, La Caridad y Arroyo Seco, donde el 90 % de las especies endémicas están amenazadas de extinción. Una de las acciones ha sido la preparación de un folleto convertido en Manual de Educación Ambiental para el Trabajo Comunitario». Tan intensa labor no admite descuidos en la atención a las colecciones del Jardín Botánico. Según el último inventario, allí tienen más de 1 180 especies. Provienen de diversas regiones de Cuba y de otros países. Caminar entre ellas es una placentera experiencia.

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